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Atragantamiento en perros: causas más frecuentes, síntomas y cómo actuar

Atragantamiento en perros: causas más frecuentes, síntomas y cómo actuar

Última actualización del articulo el día 17/08/2026

Los riesgos de atragantamiento en perros pueden surgir aparentemente de la nada y generar una situación realmente estresante, tanto para los propios peludos como para sus familias, por eso desde la facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Texas A&M han preparado una guía con consejos útiles.

Los objetos que pueden provocar un atragantamiento están presentes durante el juego, las comidas y muchas actividades cotidianas. Entre las causas más habituales se encuentran los alimentos o chuches inhalados al comer demasiado rápido, juguetes como pelotas y palos y también cordones o cuerdas.

Los síntomas pueden parecerse a otros problemas respiratorios, se puede confundir un atragantamiento con tos, arcadas, estornudo inverso o regurgitación. Por eso es importante ser conscientes de los riesgos de atragantamiento para actuar con rapidez.

Los perros que se están ahogando suelen mostrar signos evidentes de angustia, como:

Pánico
Dificultad para respirar
Respiración ruidosa
Se frotan la boca con las patas
Lengua y mucosas de color azulado.

Sin embargo, si las vías respiratorias están completamente obstruidas, es posible que no se oiga ningún sonido al respirar.

¿Cómo actuar en caso de un atragantamiento?

Si sospechas que tu perro se está atragantando, mantener la calma y actuar con rapidez es esencial.  

Lo primero, siempre que pueda hacerse sin riesgo de sufrir lesiones, es abrir la boca de nuestro perro para buscar objetos extraños,

Si esto no es posible, existe un método utilizado habitualmente para extraer una pelota de juguete de las vías respiratorias de un perro denominado técnica J-Stroke. También conocida como Técnica de Extracción Externa (XXT, por sus siglas en inglés).

Consiste en colocar al perro boca arriba, situarse a horcajadas sobre su cuerpo, inclinarle la cabeza hacia atrás para extender el cuello y colocar los pulgares detrás del objeto, a ambos lados de la tráquea. Desde esta posición se ejerce presión siguiendo un movimiento en forma de J para conseguir expulsar el objeto.

Debido a que las estructuras internas de los gatos y los perros pequeños son más delicadas, la técnica J-Stroke está indicada principalmente para perros medianos o grandes.

La  Dr. Christine Rutter, responsable de elaborar esta guía, recomienda que las familias vean los vídeos disponibles en internet que muestran cómo realizar esta técnica.

 

A pesar de la urgencia, es importante actuar con precaución ante un atragantamiento. Rutter advierte de que hay que tener mucho cuidado al intentar introducir la mano hasta el fondo de la garganta de cualquier animal. Un animal angustiado puede morder y, si no se actúa con precaución, la situación podría terminar requiriendo atención tanto en urgencias veterinarias como médicas.

También existen maniobras de Heimlich adaptadas a animales, aunque, según Rutter, no están tan consolidadas en medicina veterinaria y podrían intentarse brevemente antes de acudir al veterinario.

Cómo realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP)

Si el animal se ha desplomado y no responde, hay que iniciar la RCP mientras se prepara el traslado a un servicio veterinario de urgencias.

Es fundamental realizar correctamente la RCP para que resulte eficaz. Para comenzar, hay que comprobar si existen objetos extraños en las vías respiratorias e iniciar las compresiones.

Según Rutter, la RCP puede generar, como máximo, alrededor del 30 % del gasto cardíaco normal, por lo que una RCP mal realizada tiene pocas posibilidades de proporcionar un flujo sanguíneo suficiente para salvar una vida. Como la mayoría de los animales tienen un tamaño considerablemente menor que el de una persona, es importante evitar aplicar una fuerza excesiva al realizar cualquier técnica de auxilio.

Si una técnica se realiza de manera incorrecta o no funciona, explica Rutter, existe el riesgo de que el tratamiento fracase —y el animal continúe atragantándose—, además de poder producir hematomas o lesiones en los tejidos blandos pero, aún así, estas posibles complicaciones son preferibles a no hacer nada.

La iniciativa RECOVER ofrece información para profesionales así como un curso para tutores a través de internet para saber cómo hacer la RCP (cuesta 35 $). La American Red Cross también tiene una aplicación gratuita y consejos prácticos.

Si no se consigue resolver el atragantamiento o no se tiene seguridad para realizar estos procedimientos, Rutter recomienda llevar al animal directamente al centro veterinario más cercano. Tampoco debe ofrecerse agua ni comida si se sospecha que se está atragantando. Si no puede proteger sus vías respiratorias, podría aspirar el contenido, es decir, introducirlo accidentalmente en la tráquea y los pulmones, lo que agravaría considerablemente la situación.

Los animales que sufren un atragantamiento suelen necesitar sedación de urgencia y acceso a las vías respiratorias, por lo que acudir directamente a un centro veterinario es fundamental.

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