
Es obligatorio, tanto en España como si vas a viajar a cualquier país extranjero pero, además, es nuestro mejor aliado si un perro llega a perderse: el chip que, por ley, deben llevar todos los peludos.
Esa pequeña cápsula, del tamaño de un grano de arroz, contiene un código único que se asocia a los datos del tutor de ese perrete. Gracias a ese número de quince cifras, si un veterinario, un policía o alguna persona en una protectora donde hayan llevado al can pasa el lector de microchip, podrá acceder a los datos registrados y contactar contigo.
Por eso mismo es tan importante, como ha recordado la Guardia Civil, que esos datos estén actualizados, siempre: sobre todo si has cambiado de número de teléfono.
Hay que tener presente que los datos no se actualizan automáticamente, debes hacerlo tú entrando en el registro de identificación de animales de tu comunidad autónoma o, pidiéndole a tu veterinario que lo haga por ti.
Si no recuerdas si lo has hecho y os vais de vacaciones, es el momento de verificarlo. En Madrid, por ejemplo, entrando en la web del Colegio de Veterinarios, en el RIAC, puedes comprobarlo en unos minutos.
Y sí, sin duda, el chip es esencial para que un perro perdido pueda regresar lo antes posible con su familia. Incluso si estáis en otra comunidad autónoma -por el momento, 2026, sigue sin haber un registro centralizado en España, cada CCAA tiene el suyo propio.
Pese a ello, existe un meta-buscador, el REIAC, donde, igualmente a partir del número del chip, se puede acceder a la información que permita localizar al responsable de ese can.

Te puede interesar