
La Asociación Veterinaria Británica (BVA) y la Asociación Veterinaria Británica de Pequeños Animales (BSAVA) han actualizado sus recomendaciones sobre la esterilización en perros -tras analizar las últimas investigaciones al respecto.
"Apoyamos firmemente la práctica de esterilizar a gatos y perros para prevenir el nacimiento de camadas no deseadas que pueden incrementar la población de animales sin hogar y afectar a la salud y el bienestar de la madre.
La esterilización también puede prevenir o reducir la incidencia de diversas enfermedades asociadas al útero, los ovarios o los testículos. No obstante, existe evidencia de que puede aumentar el riesgo de otras patologías, especialmente en determinadas razas de perro."
Los profesionales de la BVA y la BSAVA animan a los veterinarios a adoptar un enfoque contextualizado que tenga en cuenta factores como la edad, la raza y el estilo de vida, especialmente en el caso de los perros machos.
Estas nuevas recomendaciones se producen tras la publicación de una actualización de su posicionamiento, que reúne conclusiones de investigaciones actualizadas. Mientras que en el caso de los gatos sus recomendaciones no han cambiado, en el caso de los perros, sí.
Tras revisar el conjunto de la evidencia, el consenso general actual es que los perros machos y hembras sean esterilizados entre los 12 y 24 meses de edad, momento en el que muchas razas se consideran esqueléticamente maduras, lo que reduce el riesgo de desarrollar problemas ortopédicos.
Además, otras conclusiones clave son:
La esterilización de las perras suele recomendarse debido a los efectos en la salud y el bienestar asociados a la gestación y el parto, así como a los riesgos de enfermedades uterinas y ováricas en etapas posteriores de la vida. Dependiendo de la raza y de la edad prevista de madurez, las perras deberían ser esterilizadas entre los doce y los veintitrés meses de edad, salvo que estén destinadas a la cría. También debería considerarse la esterilización una vez finalizada la etapa reproductiva, con el fin de reducir el riesgo de problemas de salud en el futuro.
La castración en perros es compleja y debe evaluarse caso por caso en función de la raza y el estilo de vida del animal. Si se decide esterilizar, la castración médica o quirúrgica no debería realizarse antes de que el animal haya alcanzado la madurez física propia de su raza, salvo que exista una razón contextual de peso que lo justifique.
Los veterinarios deberían mantener una conversación detallada con el tutor del animal para garantizar que se comprendan plenamente las implicaciones tanto de la esterilización médica como de la quirúrgica antes de tomar la decisión de proceder.
El texto completo del nuevo posicionamiento se puede consultar aquí.
Ahí detallan, por ejemplo, posibles riesgos a tener en cuenta: desde ortopédicos -si se esteriliza antes de la madurez esquelética- a cáncer, incontinencia urinaria (especialmente en perras medianas y grandes).
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