
Es habitual recordar la responsabilidad que conlleva convivir con animales de familia pero, claro, también hay considerables beneficios asociados a esa convivencia. Y algunos de ellos han quedado reflejados en un estudio que ha analizado el "efecto animal" sobre el autocuidado, sobre cómo la presencia de perros y gatos afectan a las prácticas cotidianas de descanso y relajación.
Tener que ocuparse de un perro o un gato puede ser la "excusa" que necesitan algunas personas para permitirse descansar y disfrutar en su compañía. Y, además, hay muchas actividades que implican cuidar de nuestros animales que se convierten en aún más placenteras justamente porque son compartidas.
Como concluyen las autoras del estudio, ambas parte del Waltham Petcare Science Institute, "los animales de compañía no solo nos ayudan a dedicar y crear tiempo para nosotros mismos, sino que también pueden convertirlo en tiempo de calidad, donde la conexión relacional experimentada al participar en actividades con y para los animales de compañía incrementa su significado y disfrute."
A través de una treintena de entrevistas con personas en 11 países, este estudio recoge testimonios que muestran cómo las obligaciones de cuidar de perros o gatos se convierten, muchas veces, en vías hacia el autocuidado.
Lo importante es que los beneficios se obtienen al considerar esas experiencias como mutuamente beneficiosas, reforzadas por ser compartidas.Por ejemplo: el paseo es bueno para el perro, sin duda, pero también lo es para la persona que "se permite" a sí misma dedicar un rato a esa tarea. Así una obligación se convierte en tiempo de calidad que -a través de la conexión con el peludo- incrementa su significado y disfrute.
Hay muchas otras actividades cotidianas que resultan aún más placenteras porque se realizan en compañía de un perro o un gato, incluso sencillamente estar en un sofá viendo algún programa de TV mientras acaricias a ese peludo.
Los animales no solo ayudan a encontrar tiempo para descansar, sino que transforman ese tiempo en una experiencia de mayor calidad y significado emocional.
Cuidar de un perro o un gato legitima actividades que las personas no harían sin ellos, actividades que son en esencia beneficiosas: muchos participantes explicaban que se sentirían culpables si dedicaran tiempo a caminar, descansar o desconectar, especialmente durante la jornada laboral, si fuera solo para ellos. Pero al plantearlas como algo que hay que hacer por el bienestar del perro o gato, entonces ya no son ocio sino responsabilidades legítimas.
En muchas entrevistas se pudo comprobar cómo los perros o los gatos estimulan una relación diferente con el tiempo. Es muy significativo cómo lo describe una mujer francesa: su perro es el "gran interruptor"que obliga a desconectar y a apagar los dispositivos electrónicos. En vez de comer delante del ordenador para seguir trabajando...
“Cuando tienes un perro, lo primero de todo es que te obliga a salir fuera, lo cual, por supuesto, es increíble, simplemente respirar.Y todavía hoy en día, él es mi gran interruptor. Así que, cuando termino el día, pienso: ‘Voy a cerrar el portátil y me voy con él durante una hora’. Y a veces ni siquiera me llevo el teléfono, nada. Simplemente camino y disfruto del tiempo con él.”
Te puede interesar