
¿Empeora la calidad del sueño de las personas por dormir con sus perros? Es una de esas preguntas que tiene múltiples respuestas y que la ciencia aborda una y otra vez (hay más de diez estudios sobre este tema en los últimos diez años) sin conclusiones concluyentes -porque suele haber dos variables enfrentadas: sí, puede que tu perrete sea activo por la noche y te despierte pero, a cambio, su presencia puede aportarte una sensación de compañía indispensable...
Ahora un nuevo estudio de la Universidad de Toronto ha examinado la actividad nocturna de 25 participantes canadienses —que sumaban un total de 38 parejas de humano y perro— utilizando acelerómetros y datos de encuestas.
Han comprobado que tanto las personas como los peludos influyen en la actividad nocturna del otro:es decir, también al dormir hay una relación recíproca.Y sus conclusiones son muy interesantes:
"Empleamos modelos lineales de efectos mixtos para evaluar los factores que determinan la variabilidad tanto en el sueño humano como en la actividad nocturna canina, y un modelo lineal generalizado para evaluar los efectos de las variables demográficas sobre la calidad del sueño autodeclarada. Ninguna de las variables afectó significativamente las medidas objetivas del sueño en los humanos ni la actividad nocturna de los perros. (...) Se observó una correlación significativa entre la actividad nocturna de los humanos y la de los perros."
Según el artículo, en el 61 % de las parejas formadas por una persona y un perro se observó una influencia mutua en su actividad nocturna. En el 45 % de esos casos, la actividad de la persona precedía a la del perro. Por ejemplo, si una persona se movía mientras dormía, su perro se movía poco después. Solo en alrededor del 18 % de esos casos la actividad del perro precedía a la de la persona: si el perro se movía, su tutor lo hacía poco después.
Estos resultados plantean la pregunta de quién interrumpe el descanso de quién en mitad de la noche :-) Para Nagendran y Li, responsables del estudio, la principal conclusión es que las personas y sus perros están profundamente sincronizados.
En general, dormir juntos (es decir, compartir la cama) no tuvo efecto alguno sobre la duración o la eficiencia del sueño en los humanos, ni sobre la actividad nocturna de los perros.
El único predictor significativo hallado fue la presencia de más de un perrete, factor que afectó a la calidad subjetiva del sueño humano pero no a la objetiva, lo que revela una discrepancia entre el sueño autodeclarado y el medido objetivamente.
Tanto los humanos como sus perros influyen en la actividad nocturna del otro, lo que demuestra la relación inseparable y recíproca entre nuestras especies.
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