Me admira enormemente el trabajo que hacen en Galgos del Sol, la protectora fundada por la británica Tina Solera en Murcia. Por eso tantas veces compartimos desde SrPerro las historias de perretes a los que ayudan. Y también sus explicaciones sobre casos complicados o sobre la gestión de redes sociales, donde tienen más de 160.000 seguidores y reciben comentarios de todo tipo, tanto elogiosos como extremadamente críticos.
Se dejan la piel y son muy profesionales, está claro que se desviven por cada perro pero se enfrentan a la compleja y agotadora realidad del abandono en España, más aún en zonas de caza donde miles de animales son meras herramientas de usar y tirar.
El texto que ha escrito Tina Solera sobre Junco, uno de los perretes a los que han salvado la vida, un Galguito joven con una grave lesión que le impedía andar y que ha tenido la enorme, gigante suerte de ser adoptado por una familia fabulosa en Canadá, es una reflexión sincera sobre un tema muy complejo, más aún para una protectora donde los recursos son, siempre, limitados.
"Escribo desde el corazón ❤️ sobre lo que está bien y lo que está mal en el mundo de las lesiones medulares.
¿Podríamos volver a acoger a otro perro como Junco? Honestamente, no lo creo. Hemos aprendido mucho y, aunque no se trata de no querer, sí implica la necesidad de que haya una persona supervisando todo casi las 24 horas del día para garantizar una buena calidad de vida.
En una protectora el entorno es duro y, hacia el final, notamos a Junco algo decaído y con algunas rozaduras que empezaban a convertirse en heridas.
Saber que Junco iba a un hogar con experiencia fue lo que nos permitió seguir dando lo mejor de nosotros cada día, con todo nuestro corazón.
Pero, ¿y si no hubiese aparecido un hogar para él? Hay mucho que considerar y, sinceramente, siento que la humana de Junco no solo salvó a Junco, sino también a mí de tomar decisiones realmente difíciles.
Quiero decir, ¿qué habríamos hecho de no haber tenido una familia adoptiva? La humana de Junco me educó con respeto y, cuando alguien te trata con amabilidad, estás más dispuesto a escuchar. Nada que ver con los comentarios insultantes en redes sociales cuando Junco llegó. Y por si alguien no lee hasta el final… NO, Junco NO va a ser eutanasiado.
Esta es una reflexión sobre los dos lados de la historia de las lesiones medulares, y me ha ayudado muchísimo a comprender, especialmente de cara a futuros casos de perros con lesiones similares. Vale la pena leerlo, sobre todo para quienes gestionan una protectora y se encuentran con perros con estas lesiones. Nunca compares lo que han hecho otros grupos. Tuvimos muchísima suerte con Junco y soy consciente de ello. La próxima vez podría ser una historia completamente diferente ❤️
Una nota para la mamá de Junco (su humana de dos patas)…
Una de las decisiones más amorosas y desinteresadas que podemos tomar por nuestros perros es también la más difícil: dejarles marchar con dignidad cuando su calidad de vida se ha perdido.
En lesiones medulares graves, como la IVDD (Enfermedad del Disco Intervertebral), FCE (Embolia Fibrocartilaginosa) y otros traumas de la médula espinal, la eutanasia suele ser una recomendación médica y una elección compasiva, tomada por personas con formación, conocimiento y experiencia práctica para comprender la situación en toda su magnitud.
Aunque algunos perros pueden recuperarse o adaptarse con cuidados avanzados, muchos enfrentan dolor crónico, parálisis y la imposibilidad de disfrutar de una buena calidad de vida.
Cada caso debe evaluarse individualmente por profesionales cualificados. A menos que tengas las credenciales, el título en la pared, la formación veterinaria y la experiencia de primera mano, es mejor dejar el teclado y confiar en quienes tienen el conocimiento y la compasión para guiarte. La recomendación de un veterinario para optar por la eutanasia nace de una comprensión profunda, no de “rendirse”.
No hay vergüenza en elegir la eutanasia. A veces es exactamente lo que su nombre significa: una buena muerte, un adiós rodeado de amor, caricias suaves y palabras amables.La alternativa, para muchos de estos perros, no es una buena vida: dolor crónico, quemaduras por orina y heces, infecciones urinarias recurrentes, pérdida de movilidad y, con frecuencia, acceso limitado a rehabilitación o atención veterinaria por cuestiones de coste o falta de recursos.
Las historias de Junco y Benji no deben tomarse como referencia. El hecho de que Galgos del Sol –o cualquier grupo– haya conseguido dar hogar a dos perros con lesiones medulares tan extraordinarias es la excepción, no la norma.
Los hogares capaces y dispuestos a ofrecer este nivel de cuidados son extremadamente escasos. Estos casos no deben crear expectativas para las protectoras, grupos de rescate o futuros perros. GDS tiene más de 167.000 seguidores y, aun así, Junco recibió solo UNA solicitud de adopción.
Si eres de los que escriben comentarios tipo “solo eutanásialo” o “nunca lo eutanásies”, revisa tu postura. Esos mensajes no ayudan, y tú no tienes ni el contexto ni la capacidad de tomar esas decisiones. La compasión significa respetar tanto al perro como las decisiones increíblemente difíciles que deben tomar sus cuidadores. Siempre se trata de calidad de vida, no de cantidad de vida.
Cuando conocí a Sugar, pregunté por qué no la habíamos eutanasiado. Pero no lo hicimos. Ella se convirtió en una herramienta educativa sobre FCE, ayudando a familias a tomar decisiones basadas en la evidencia. Cuando Faulty no cumplía con los objetivos de recuperación tras la cirugía, su neurólogo recomendó la eutanasia, cambiando su opinión inicial de que tenía un 80% de posibilidades de volver a caminar en 6–8 semanas. Su equipo aceptó darle ese tiempo y luego reevaluar. Si en algún momento su calidad de vida empeoraba, le daríamos una buena muerte. Al igual que Junco y Benji, son anomalías, no la norma.
Elegir la eutanasia compasiva es un acto de amor profundo. Es evitar que un compañero querido sufra y darle paz cuando su cuerpo ya no puede más.
Para quienes enfrentan esta elección imposible: no están solos. Su fuerza y su amor están dando a su perro la dignidad que merece. Esperamos que esos guerreros del teclado se detengan un momento, pulsen la tecla de retroceso y borrar, y se abran a aprender y a recibir educación."
Junco tiene su propia página de facebook donde irán compartiendo sus nuevas aventuras en Canadá.
Y Benji, el otro perrete paralítico que pasó recientemente por Galgos del Sol, felizmente adoptado en el Reino Unido.
Si queréis colaborar con Galgos del Sol, en su página web os indican cómo hacerlo.
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