
El veterinario Víctor Algra tiene una costumbre muy curiosa, identifica a gente que acaba de conocer con los animales a los que se parecen: explica que se le olvidan los nombres pero nunca el animal concreto con el que asoció a esa persona.
Esta idea es parte integral de su primer libro, "Animales de Ciudad", porque todos los humanos que pasean por sus páginas están descritos así, algo que ayuda a imaginárselos mucho mejor, a las parejas cocker spaniel y a las mantis religiosas, a las mujeres grajo, y las garzas, a los chavales ciervo y las chicas lémur o galgas, a los profesores tejón...
Y es también un concepto esencial en esta amena lectura por otra razón, porque así se recalca aún más esa realidad que tantas veces olvidamos, que todos somos animales, simios urbanos como nos define Algra. O quizá grajillas, como él me ha etiquetado a mí tras la charla que hemos tenido :-)
El día a día de un estudiante de veterinaria y, posteriormente, de un veterinario que pasa consulta en Madrid pero mucho más que eso: Animales de Ciudad es un libro repleto de sucesos cotidianos y anécdotas sorprendentes y divertidas, de muchas vidas en compañía de todo tipo de animales y, de forma inevitable, también de sus muertes; hay despedidas que se te cuelan en el alma.
Son historias reales noveladas, como me explica Víctor Algra: todas inspiradas en el día a día en una clínica donde lo que sucede puede no parecer importante pero lo es, mucho. A él esto es lo que más le gusta: esos casos que terminan bien, cuando ves que luchando contra la naturaleza has conseguido ganar una batalla más.
Es también un libro sobre la profesión más bonita del mundo.
La importancia de los veterinarios y de la medicina veterinaria en la sociedad
Leer Animales de Ciudad es también una ventana hacia el trabajo de los veterinarios, hacia su importancia en nuestra sociedad porque, como recuerda Víctor Algra, "lo que afecta a la salud de los animales nos afecta a todos".
"Parece que la salud de los animales va por una carretera diferente a la de las personas y no nos damos cuenta de que es la misma carretera y hay que cuidar las personas y los animales en el mismo sitio porque se pueden compartir cosas."
La medicina veterinaria actúa como medicina preventiva para las personas, es como una presa, explica Algra: "Los veterinarios están ahí, conteniendo el agua, para poder controlar antes de que llegue a pasar algo. Cuando esa presa se rompe es cuando tenemos un problema. La medicina preventiva evita que todas esas enfermedades puedan saltar al sistema sanitario de las personas. Y el problema es que esto no se ve. Solamente se ve ese trabajo cuando hay una falla, cuando no funciona.
Además, los veterinarios se enfrentan a situaciones muy duras de forma constante, más que en otras profesiones. Algra echa en falta más formación en esas "habilidades blandas" que no se aprenden en la carrera y que son tan necesarias para afrontar los retos del día a día en una clínica, en urgencias... Es indispensable cuidar la salud mental propia para poder ayudar a los demás.
Los perros de caza, los perros urbanos y el civismo
En Animales de Ciudad hay una divertida anécdota sobre cómo toda una comunidad se unió para defender a sus perros tras encontrarse con unos carteles poco amables cerca de un parque canino, unos carteles cuyo texto podréis imaginar dado que decidieron llamar a su autor "El Señor del Pis". Un clásico, vaya.
A raíz de esta historia y de la reciente noticia sobre una multa a un hombre por no recoger las heces de su perrete, hemos hablado de civismo y perros urbanos, así como de la injusta normativa que afecta a los perros de caza.
Víctor Algra explica que no es muy amigo de las imposiciones sino de la educación. No es por obligar a hacer tests de ADN que las ciudades van a estar más limpias: "los países que consiguen unas mejores convivencias creo que son los que están más concienciados y mejor educados, no los que más legislan a golpe de prohibición".
Además habría que pensar en el urbanismo: las ciudades "se han planificado en función de las necesidades de las personas, sin contar con ese espacio compartido". Si en todos los barrios hubiera parques, así seguro que la convivencia sería mejor porque si un perro no tiene un parque en dos kilómetros a la redonda y tiene artrosis y no puede moverse ¿qué haces?.
"Yo soy amigo de la educación y de pensar un poco más allá de las necesidades de las personas, sino de todos los que convivimos en estas ciudades."
Las despedidas
"Llevaba infinitas noches angustiado con la idea de tener que ayudar a mi perra a atravesar ese limbo, a cruzar el río que la llevaría al otro lado (....) Quieres tanto a un animal que deseas que amanezca muerto", dice el narrador de Animales de Ciudad, dice Víctor Algra.
Duele siquiera imaginarlo.
Sí, este también es un libro que te encoge mucho el corazón y te lo rompe en pedazos cuando describe esas despedidas. Las de animales queridos que son parte de la familia y los de los clientes... Situaciones dolorosas aquí vividas a través de los ojos de un veterinario que también es humano perruno.
"Hay un momento en el que tienes que aceptar que has perdido la batalla. La vida tiene más fuerza que cualquier medicina y los ciclos de la vida son así. Hay un momento en el que no puedes hacer más y también sería egoísta seguir haciendo más. Y esa lucha interna como veterinario también es muy dura".
No, tampoco los profesionales se acostumbran a ese dolor:
"Una persona que viene a la clínica a la eutanasia de su animal lo pasa muy mal, tienen que hacer un trabajo brutal en casa porque al final son todo despedidas. Le llevo, le cojo, le saco de casa, le subo al coche, cada momento es el último, el último, el último. Es muy duro.
Entonces lo normal es que la gente venga muy rota y tú te rompas con ellos porque es que es imposible no empatizar.Son animales a los que conoces desde chiquitines, desde la primera consulta. Uno piensa mucho que lo que estás haciendo es minimizar un sufrimiento y eso es lo más importante. Cuando ya ves que lo que le queda es sufrir a él, sufrir a la familia, y que el animal lo que quiere es descansar y tú le estás ayudando a ello. Lo haces por su bien, pero eso no te quita que te lleves un mal rato horrible."
El peligro de la humanización y las modas en el universo canino
¿Qué podemos hacer por los perros para devolverles lo mucho que hacen por nosotros? Víctor Algra lo tiene muy claro: quererles, cuidarles y dedicarles tiempo. No hay más. Simplemente dedicarles un ratito y dejarles que en sus paseos largos sean los protagonistas, que huelan y poco más...
Pero deberíamos entenderlos un poco mejor, en esto fallamos.
Al ser un miembro tan importante de la familia, explica Víctor, parece que están surgiendo tendencias que no tienen mucho sentido, se crean necesidades que a ellos no les hacen falta. Y eso es peligroso: "un perro quiere ser un perro. Un perro no quiere salir a pasear en un carrito, ni quiere tener un arnés de supermarca, ni yo qué sé, ni quiere ir con zapatillas... Hay ciertos perros que les puede venir bien una botita para una lesión, bien. Que hace frío, les ponemos un abrigo, bien. Pero a lo mejor llevar una gorra por el parque no le hace falta al perro."
Además, otro peligro adicional es que prime el criterio estético, las modas, a la hora de elegir un perro con el que compartir tu vida.
"Lo importante es que la gente se informe que es una responsabilidad enorme tener un perro. Enorme. No es una gracia de vamos a comprar un perro al niño, no, no. Es una responsabilidad muy grande y hay que conocerla para decir, oye, ¿puedo yo asumir esto durante los próximos 15 años, sí o no? Si la respuesta es no, no te aventures, no es necesario, no es obligatorio tener perro."
Podéis escuchar la charla completa con el veterinario Víctor Algra aquí. Su muy recomendable libro está en todas las librerías, también en tiendas online.