Soyy me gusta acompañar en sus viajes a sus compañeros humanos, correr por un césped verde y fresquito, ver la tele desde el sofá y estirarse mientras la acaricias la tripita.
Soyy me gusta comer, correr, mimos, estar en nuestra falda, frotarse contra nosotros (pero no la dejamos porque se vuelve una obsesión), rastrear toda la playa en busca de restos de comida, ir a la azotea cuando vamos a tender la ropa, asomarse por la ventana del coche cuando salimos de paseo...