
A medida que los perros envejecen, muchos desarrollan más de un problema crónico de salud: un nuevo estudio de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Texas A&M muestra que la coexistencia de estas enfermedades puede reducir considerablemente la esperanza de vida de los perros, lo que pone de relieve la importancia de abordar conjuntamente las distintas patologías en lugar de tratarlas de manera aislada.
Investigadores del Dog Aging Projectdescubrieron que los perros con cinco o más enfermedades crónicas tenían más del doble de probabilidades de morir que aquellos con un único problema de salud diagnosticado, independientemente de su edad o tamaño. Los resultados sugieren que, al igual que sucede en las personas, las enfermedades crónicas interactúan de manera que sus efectos combinados pueden resultar más perjudiciales que los de cada enfermedad por separado.
«La multimorbilidad hace referencia al hecho de que los individuos suelen padecer más de una enfermedad crónica al mismo tiempo», explica la Dra. Kate Creevy, directora veterinaria del Dog Aging Project y profesora del Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas. «Sabemos que, en las personas, padecer más de una enfermedad suele tener un impacto sobre la salud y la supervivencia mayor que la simple suma de los efectos de dos enfermedades distintas. Queríamos averiguar si ocurre lo mismo en los perros».
En lugar de limitarse a identificar cuáles son las enfermedades más frecuentes, los investigadores esperan que este trabajo pueda ayudar en el futuro a los veterinarios a decidir en qué tratamientos conviene centrarse cuando un animal convive con varias enfermedades crónicas.
Muchas familias se enfrentan a decisiones difíciles sobre medicamentos, visitas a especialistas y costes de los tratamientos a medida que sus animales envejecen. Saber qué enfermedades tienen una mayor influencia sobre la salud a largo plazo podría ayudar a los veterinarios a centrar la atención allí donde resulte más importante.
«Si podemos identificar qué enfermedades tienen más probabilidades de causar daño o contribuir a otros problemas, podremos ayudar a las familias a priorizar su inversión en atención veterinaria, tanto el tiempo y el dinero que dedican como las dificultades que supone gestionar múltiples tratamientos», explica Creevy. «Este es, en realidad, solo el primer paso de esta línea de investigación».
Para realizar el estudio, los investigadores analizaron información sobre la salud de más de 50.000 perros inscritos en el Dog Aging Project. Cada año, las personas participantes comunican los diagnósticos médicos que han recibido sus perros, lo que permite a los investigadores seguir la evolución de su salud a lo largo del tiempo.
El equipo comparó los historiales de salud de los perros que habían fallecido con los de aquellos que seguían vivos, teniendo en cuenta las diferencias en la edad que tenían al incorporarse al estudio y el tiempo durante el cual habían participado en el proyecto.
El análisis confirmó que los perros, al igual que las personas, acumulan más enfermedades crónicas a medida que envejecen y que estas patologías pueden estar interrelacionadas. Por ejemplo, un perro con artrosis puede volverse menos activo y ganar peso, mientras que el exceso de peso también puede aumentar el riesgo de desarrollar artrosis.
Y, lo que es más importante, el estudio demostró que el número de enfermedades que desarrolla un perro tiene un impacto considerable en su supervivencia, incluso después de tener en cuenta factores como la edad y el tamaño.
Además de contabilizar las enfermedades, los investigadores analizaron qué problemas de salud tendían a aparecer conjuntamente y cuáles estaban más estrechamente asociados con una menor esperanza de vida.
Entre las combinaciones de enfermedades relacionadas con una menor esperanza de vida, la coexistencia de cáncer y artrosis destacó como una de las más frecuentes y preocupantes. Los perros con enfermedad dental importante también presentaban con frecuencia otras patologías crónicas, mientras que la pérdida de audición aparecía habitualmente entre los perros que convivían con múltiples enfermedades.
En lugar de actuar de manera independiente, muchas de estas patologías parecen potenciarse entre sí.
«El cáncer puede afectar a múltiples sistemas del organismo a medida que se extiende», explica Creevy. «De manera similar, la artrosis puede interferir en las actividades de la vida diaria. Si un perro no puede moverse cómodamente, quizá haga menos ejercicio, beba menos agua o tenga dificultades para salir al exterior, y esas consecuencias pueden provocar problemas de salud adicionales».
El exceso de peso también desempeñó un papel importante, ya que puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, ser consecuencia de ellas. Esta relación bidireccional muestra cómo las distintas enfermedades pueden llegar a estar interconectadas y, potencialmente, agravar sus efectos sobre la salud general del perro.
Mantener a los perros en un peso saludable, favorecer una actividad física regular y cuidar su salud dental pueden contribuir a reducir el impacto de las enfermedades crónicas a medida que envejecen.