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Deshidratación en perros: cómo prevenir y reconocer un problema que puede ser grave

Deshidratación en perros: cómo prevenir y reconocer un problema que puede ser grave

Última actualización del articulo el día 04/08/2026

En verano hay constantes alertas sobre el peligro del golpe de calor en perros,sobre lo que hemos de hacer para evitar que suceda y cómo actuar si nuestro perro muestra cualquier síntoma de estar sufriéndolo: es una emergencia veterinaria que puede llegar a ser fatal.

Suele haber menos información sobre otro riesgo que aumenta también en esta época del año: la deshidratación. Por eso, compartimos aquí consejos de la Dra. Sarah Manning, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas, Universidad de Texas A&M, y de otros expertos.

El consumo adecuado de agua es esencial para el bienestar y la salud de los animales, para funciones como la regulación de la temperatura corporal, la digestión y la movilidad de las articulaciones.

La cantidad de agua necesariadepende de muchas cuestiones: el tamaño y la edad del perrete (los cachorros deben beber más), el nivel de actividad y también el tipo de alimento que coma (el pienso seco implica que los perros necesiten beber más).

Si tienes dudas sobre si tu peludo está bebiendo suficiente agua, anota durante un par de días cuántos cuencos bebe de forma cotidiana y coméntaselo a tu vete: así podrá valorar si su hidratación es adecuada para su edad, tamaño, nivel de actividad y estado de salud.

Una hidratación insuficiente, especialmente en verano, aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves como el golpe de calor, insuficiencia renal, alteraciones neurológicas o el shock hipovolémico, un estado crítico que se produce cuando el organismo pierde demasiado volumen de líquido (como ocurre en una deshidratación grave o tras una gran pérdida de sangre) y que puede provocar un fallo multiorgánico.

 

Cómo reconocer la deshidratación

Puedes revisar las mucosas, es decir, el tejido rosado que hay debajo de los labios y alrededor de los dientes. Si al tocarlas están muy pegajosas, es una señal de que el animal empieza a deshidratarse. Lo normal es que las encías estén bien lubricadas por la saliva; si están secas y se adhieren al dedo, es un problema.

Otra forma de comprobar el estado de hidratación consiste en pellizcar suavemente la piel de la nuca y levantarla formando un pequeño pliegue. En un animal bien hidratado, ese pliegue vuelve inmediatamente a su posición. Si empieza a estar deshidratado, permanecerá levantado unos instantes antes de regresar lentamente.

Cuando la deshidratación es más grave, pueden aparecer otros signos de malestar general: pueden mostrarse decaídos, menos activos y perder el interés por comer o beber.

Aquí podéis consultar una lista más completa de síntomas:

  • Encías secas, pegajosas o menos húmedas de lo habitual.
  • Saliva espesa o viscosa.
  • Disminución de la elasticidad de la piel (el pliegue cutáneo tarda en volver a su posición).
  • Nariz seca (aunque por sí sola no confirma una deshidratación).
  • Ojos hundidos (signo de deshidratación grave).
  • Jadeo más intenso o más frecuente de lo habitual.
  • Decaimiento, apatía o letargo.
  • Menor actividad física y falta de interés por jugar o pasear.
  • Disminución o pérdida del apetito.
  • Debilidad general.
  • En casos graves, signos de shock hipovolémico y fallo de órganos.

 

Cómo evitar la deshidratación

Para que nuestro perro pueda estar siempre bien hidratado es importante tener varios cuencos de agua en casa: se recomienda limpiarlos cada día y verificar varias veces a lo largo del día que tengan agua fresca y limpia.

Si tu perrete no es de los que se come los hielos, puedes echarle algunos en su cuenco para que el agua esté más fresquita.

En los paseos siempre hay que llevar agua y ofrecérsela a nuestro perro a cada rato. Es recomendable limitar la actividad física -también juegos, deporte...- cuando hace mucho calor pero en todo caso hay que cerciorarse de que nuestro perro puede beber suficiente.

La dieta también puede contribuir de forma importante a mantener una buena hidratación: hay alimentos húmedos que contienen mucha más agua que el pienso seco y ayudan a aumentar la ingesta total de líquidos. Eso sí, antes de modificar la alimentación de tu perrete, habla con tu veterinario.

La veterinaria recuerda que es fundamental observar al animal y actuar cuando sea necesario: "algunos perros intentan beber muchísima agua de golpe cuando están sufriendo estrés por calor, y eso puede hacer que vomiten, empeorando todavía más su estado. Lo más importante es favorecer una hidratación constante a lo largo del día y ser proactivos para prevenir la deshidratación y sus consecuencias."

 

Cuando la deshidratación tiene otras causas

Hay que tener en cuenta que la falta de consumo de agua puede tener otras causas -por eso mismo, si ves que tu perro no bebe tanta agua como siempre, es importante consultar con el veterinario para determinar si pudiera haber alguna enfermedad subyacente.

Hay multitud de dolencias o problemas de salud que pueden estar tras una deshidratación, además del golpe de calor:

  • Problemas gastrointestinales: enfermedades como la gastroenteritis (inflamación del estómago y el intestino), infecciones víricas o bacterianas, parasitosis o la ingestión de alimentos inadecuados pueden provocar vómitos y diarrea, con la consiguiente pérdida de líquidos.
  • Enfermedades que cursan con diarrea crónica: patologías como la enfermedad inflamatoria intestinal o determinadas intolerancias alimentarias pueden causar pérdidas continuadas de líquidos.
  • Diabetes: puede causar un aumento de la sed y de la producción de orina que, si no se controla adecuadamente, favorece la deshidratación.
  • Enfermedad renal: la enfermedad renal crónica reduce la capacidad del riñón para concentrar la orina, lo que incrementa la pérdida de agua.
  • Pancreatitis: la inflamación del páncreas puede provocar vómitos, diarrea y pérdida de apetito, favoreciendo la deshidratación.
  • Enfermedad de Addison: la producción insuficiente de hormonas por las glándulas suprarrenales puede causar alteraciones electrolíticas y deshidratación.
  • Enfermedad de Cushing: el exceso de cortisol puede aumentar la sed y la producción de orina, favoreciendo la pérdida de líquidos.
  • Enfermedades infecciosas: algunas infecciones, como la parvovirosis o la leptospirosis, pueden causar vómitos, diarrea y deshidratación.
  • Intoxicaciones: la ingestión de sustancias tóxicas, como el anticongelante, puede provocar vómitos, diarrea y pérdida importante de líquidos.
  • Parásitos intestinales: infestaciones intensas por parásitos como anquilostomas o ascáridos pueden causar trastornos digestivos y deshidratación.
  • Problemas del aparato urinario: infecciones urinarias, cálculos en la vejiga o una obstrucción urinaria pueden alterar la micción y favorecer la deshidratación.
  • Trastornos neurológicos: algunas enfermedades neurológicas pueden dificultar que el perro beba agua o alteran la regulación de su temperatura corporal.

 

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