
Marley es un Pastor Alemán que nació ciego y por eso fue abandonado por su criador. Pero él tuvo mucha, mucha suerte: fue adoptado por una familia estupenda que se desvive por él.
Con ellos disfruta de la vida como un loquito, como cualquier perrete. Él, claramente, no tiene ni la más mínima idea de que, supuestamente, el hecho de no ver debería limitar sus posibilidades.
Marley ha inspirado a sus humanos a escribir un libro contando cómo les cambio la vida: "La Vida en Colores de un Perro Ciego".

Y se ha convertido en toda una estrella en las redes sociales gracias a sus vídeos cotidianos: miles de personas en Italia, donde vive, pero también en el resto del mundo siguen sus aventuras.
Pero la historia de este perrete es aún más impresionante porque resulta que ha entrenado y se ha unido al Departamento de Protección Civil, preparándose para rescatar y buscar personas desaparecidas.
Como bien dice su familia,"no necesitas ver el camino para dejar huella".
Precisamente por ser ciego, explican, Marley se guía aún más por su olfato y, por tanto, tiene un talento especial para esta labor tan importante.
Si entráis en sus redes veréis la labor que hace su familia, además de darle una vida extra feliz: ellos se afanan por demostrar que los perros ciegos son como todos los perros:
"Un perro ciego no necesita nuestra compasión. Sólo necesita que alguien le dé una oportunidad.
Si una persona ve a Marley y decide adoptar un perro ciego, entonces habremos logrado nuestro objetivo."
Marley muestra, vídeo a vídeo, lo bien que se lo pasa, lo feliz que es.
Y su familia sigue educando de muchas maneras a través de los textos que acompañan esas publicaciones:
«Lo estás mimando demasiado». Es una de las frases que más a menudo me dicen. Sí, lo mimo. Muchísimo. Sí, se sube al sofá, viene conmigo en barco y, cuando quiere, se queda dormido entre mis brazos.
¿Y sabéis una cosa? Nunca he visto a un perro volverse peor por haber recibido demasiado amor.
Marley está muy bien educado. Me acompaña a todas partes: restaurantes, hoteles, eventos, televisión, manifestaciones, conferencias. Se mantiene tranquilo, sereno y respetuoso con las personas. Quienes lo conocen suelen sorprenderse precisamente por su comportamiento.
Los mimos no han hecho que esté peor educado. No han hecho que sea menos equilibrado. No han hecho que sea menos perro.
Simplemente han hecho que sea un perro que se siente seguro y sabe que es querido.
Quizá deberíamos dejar de confundir el cariño con malcriar. Un perro malcriado es un perro sin normas. Un perro querido es un perro que vive con confianza, serenidad y respeto.
Yo seguiré llenándolo de mimos. Porque la educación se la he enseñado yo. El amor, en cambio, nunca ha necesitado límites-"
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