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Podemos comunicarnos con los perros sin usar palabras reales, solo modificando el tono de voz

Podemos comunicarnos con los perros sin usar palabras reales, solo modificando el tono de voz

Última actualización del articulo el día 05/06/2026

Investigadores del Laboratorio de Neuroetología de la Comunicación del Departamento de Etología de la Universidad ELTE (Hungría) muestran en un nuevo estudio cómo las personas pueden comunicar correctamente distintas instrucciones a los perros sin utilizar palabras, simplemente modulando el tono de su voz.

Repitiendo una sílaba sin ningún significado (bü) con diferentes entonaciones, las personas que participaban en el estudio junto a sus peludos tenían que intentar transmitirles lo que querían que hicieran, en concreto el objetivo era que entendieran los conceptos de «sí», «no», «aquí» y «allí».

Como veréis en el vídeo, los perros respondieron correctamente, a pesar de no haber recibido ningún entrenamiento previo y de no conocer esa palabra en concreto.

Los resultados revelan, dicen los investigadores, la existencia de antiguos códigos acústicos, interpretables entre especies, que son anteriores al propio lenguaje.  


«Los tutores tenían que repetir la sílaba sin significado “bü” con diferentes tonos para transmitir intencionadamente cuatro instrucciones: “Sí, ven aquí”; “Sí, ve allí”; “No, no vengas aquí”; y “No, no vayas allí”», explica Attila Andics, autor sénior del estudio. «Teníamos mucha curiosidad por saber si los tutores serían capaces de realizar esta tarea, ya que hasta ahora los códigos acústicos compartidos entre mamíferos solo se habían observado en vocalizaciones desencadenadas por estados internos y utilizadas de forma autorreferencial, pero no en la comunicación intencional».

El estudio descubrió que, cuando las personas comunican un «sí» en comparación con un «no», su voz es más aguda y más suave, con un tono más constante, menos ruido, llamadas más cortas y más frecuentes, y una intensidad general menor.

Curiosamente, las vocalizaciones «bü-bü» también codificaban si el «sí» y el «no» se referían a «aquí» o «allí», aportando la primera evidencia de que las vocalizaciones no verbales también pueden codificar ubicaciones. Además, el perfil acústico de «aquí» en comparación con «allí» era muy similar al de «sí» en comparación con «no», lo que sugiere que ambas distinciones se basan en el mismo código acústico ancestral, probablemente el que originalmente se utilizaba para transmitir «Sí, acércate a mí» frente a «No, no te acerques a mí».

«Esto no tiene que ver con trucos ni con órdenes aprendidas», explica Anna Gábor, autora principal del estudio. «Se trata de recurrir a un sistema de comunicación evolutivamente antiguo que compartimos con otros mamíferos y que probablemente es anterior al propio lenguaje».

Los resultados sugieren que los perros —y potencialmente otros animales también— pueden extraer significados simples a partir de señales acústicas de la voz humana, incluso más allá de la expresión de estados internos, lo que aporta información sobre cómo los primeros humanos pudieron comunicarse con los animales antes de la aparición del lenguaje hablado.

El estudio también implica que los humanos podrían ser más hábiles de lo que se pensaba a la hora de utilizar antiguos códigos acústicos de la voz, recordándonos que el habla no es el único medio eficaz para transmitir ideas mediante la voz.

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